Estancia, Suite patriótica y poderosa

En 1940, el director del ballet Caravan, Lincoln Kirsten, le encargó a Alberto Ginastera (1916-1983) la composición de música para un ballet en un acto y cinco escenas (que debía llevar a escena George Balanchine) basado en la vida rural argentina. Ginastera acababa de alcanzar un enorme éxito con su opus 1, Panambí (1936), la primera incursión oficial del joven compositor en la corriente nacionalista que por la época implicaba el estandarte ideológico-estético de la mayoría de los autores latinoamericanos.

Pero la compañía se disolvió, lo que indujo a Ginastera a extraer de su nuevo ballet Estancia, una suite de danzas cuyo estreno en Buenos Aires el 12 de mayo de 1943 aumentó el entusiasmo producido por Panambí.

El ballet completo tuvo que esperar hasta 1952 para ser representado en el Teatro Colón con coreografía de Michel Borowsky y, hasta hoy, sus exhumaciones son muy esporádicas, mientras que la suite se toca regularmente en conciertos.

Relata el coreógrafo Carlos Trunsky, responsable de la presente puesta, “esta coreografía fue estrenada en 2010 con el Ballet Estable del Teatro Argentino de la Plata para los festejos del bicentenario de la República. Estancia, inspirada en el Martín Fierro, rescata al gaucho olvidado y es un homenaje a la Argentina poderosa. Se hicieron versiones con estéticas diversas por todo el mundo, pero en nuestro país ha sido relacionada con las fechas patrias, como aquel festejo por los 150 años de la Independencia, el 9 de julio de 1966, con coreografía de Oscar Araiz, en el Colón”.

Sobre su concepto agrega: “Al momento de abordar la obra mi pregunta fue: ¿cómo festejar el bicentenario con el espejismo de un país estancia? Pues bien, partí de la contradicción de ser un argentino que, como muchos, soy nieto de los barcos, con un toque lejano de nuestra tierra americana. Pensé en aquel ‘granero del mundo’ coexistiendo con la desnutrición. En las tribus arrasadas y los bosques desmontados, ayer por el trigo y la carne y, en los últimos años, por la fiebre de la soja. En el interior dependiente de Buenos Aires y su puerto. Y, finalmente, en aquellas emblemáticas estancias, transformadas hoy en espacios de turismo…”

En la visión coreográfica dice: “De la Estancia original tomé una selección de ocho danzas: las cinco más vibrantes y las tres más líricas. En el escenario, mujeres y hombres se trenzan en danzas puras que trasuntan alegría y rabia, mientras resuenan las voces de un Hernández que pertenece a las contiendas del recuerdo. La danza no pretende contar una historia, pero sí se enmarca dentro de los parámetros que planteó el compositor: la idea del paso del tiempo, la rivalidad entre el patrón y el peón, entre el campo y la ciudad, con la nota de amor entre un hombre y una mujer de bandos distintos. Finalmente convoco, en una figura femenina, a la fuerza de la Naturaleza, como una Madre Tierra, que clama, honra y trasciende tanta sangre derramada”.

El viernes 23 y sábado 24 de septiembre próximos, a las 20.30, y el domingo 25, a las 17, en la Sala Alberto Ginastera del Teatro Argentino de La Plata, dependiente del Ministerio de Gestión Cultural de la Provincia de Buenos Aires, se ofrecerá el espectáculo coreográfico Tríptico.

Se trata de un atractivo programa que incluye el Pas d´Action de La Bayadera (con música de Ludwig Minkus y coreografía de Marius Petipa, repuesta y adaptada por Martín Miranda), Bésame (recopilación de versiones del bolero Bésame mucho con coreografía de Ana María Stekelman) y Estancia (con música de Alberto Ginastera y coreografía de Carlos Trunsky).

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