La ópera del siglo XX tiene en Alban Berg (Viena, 1885-1935) a uno de sus compositores más representativos e influyentes. Sus dos incursiones en este género, Wozzeck y Lulú, constituyen dos obras maestras que ejercieron una palpable incidencia en varios autores contemporáneos, como el británico Benjamin Britten, los alemanes Hans Werner Henze y Bernd Alois Zimmermann, y el ruso Alfred Schnittke, entre otros.

Por Marcos Nápoli (Teatro Argentino de La Plata)

alban-berg-wikipedia
Alban Berg (Wikipedia, Creative Commons) 

Discípulo de Arnold Schönberg desde 1904, la carrera compositiva de Berg se inició algunos años antes, cuando, sin apenas haber recibido instrucción musical reglada alguna, escribió breves melodías con acompañamiento de piano, varias de las cuales serían recuperadas, revisadas y orquestadas por el propio compositor bajo el título Siete canciones tempranas.

El contacto con Schönberg y con su condiscípulo Anton Webern –con los que formaba la denominada Segunda Escuela de Viena– le facilitó el conocimiento necesario de las formas y técnicas musicales sobre las que forjó su estilo, que, en sus obras más personales y maduras se caracteriza, por un lado, por un meticuloso grado de perfección formal y, por otro, por un marcado lirismo que hunde sus raíces en el Romanticismo poswagneriano de autores como Gustav Mahler, Franz Schreker y Hugo Wolf.

 

2016-octavo-concierto-carlos-vieu-nicolas-favero
Dirigirá la orquesta el Maestro Carlos Vieu, en tanto Nicolás Favero actuará como solista. Octubre 2016, Octavo Concierto del Ciclo Anual de la Orquesta Estable.

Las dos obras finales de Berg están misteriosa y ambiguamente marcadas por la presencia de lo angélico. Las últimas palabras que se dicen en la ópera Lulú son pronunciadas, sobre el cadáver de la heroína, por su incondicional amante, la condesa Geschwitz, llamándola  “Mi ángel”. Pero Lulú es un ángel sólo para ella. Para los hombres, en cambio, es la encarnación de lo demoníaco. Arcaicas inscripciones fantasmáticas que de lo femenino posee inevitablemente todo varón. Resulta significativo que Berg haya suspendido la composición de Lulú para concentrarse en la que sería su última obra concluída, el Concierto para violín y orquesta, dedicado “a la memoria de un ángel”. Pero éste  es otro ángel; no un emblema, sino un ser finito y concreto: Manón Gropius (hija de Walter Gropius y de Alma Schindler, viuda de Mahler) quien murió víctima de la poliomielitis a los dieciocho años. El Concierto resulta así un homenaje post-mortem, una suerte de requiem para Manón. Pero también puede ser visto como un acto simbiótico: después de finalizarlo, Berg  murió a los cincuenta años (dejó inconclusa Lulú, la que sería terminada tras arduas batallas legales casi medio siglo más tarde), víctima de una curiosa septicemia, quizá no bien tratada.

Para Julio Palacio (*) “este escenario biográfico, digno de la más brillante normativa romántica, no debería extrañar. Berg, que perdió de muy joven a su padre, sustituyéndolo por un maestro -Schönberg- de quien sólo lo separaba en su apellido nada más y nada menos que la palabra alemana para nombrar lo bello, fue un individuo mórbidamente atraído y aterrado por la impronta femenina. Y por lo tanto, un  gran melancólico para quien la muerte fue una obsesión constante, incluyendo un frustrado intento de suicidio en su juventud tras haber embarazado en Carintia a otra adolescente (acontecimiento oblícuamente referido en su Concierto).

2016-octavo-concierto-ensayo-violines-violas-contrabajo
Ensayo, Octubre 2016. Octavo Concierto del Ciclo Anual de la Orquesta Estable. Teatro Argentino de La Plata.

.

Entre los varios tipos de tensiones que la obra propone al oyente, la relación entre su tramado técnico y su aspecto documental, testamentario inclusive, parece el más notorio.Y amaga irradiarse hacia ambos campos de la sexualidad. Resulta tentador pensar que si la temática referencial alude al menos a dos mujeres -Manón Gropius y Mizzi, aquella joven mucama de la casa paterna de Carintia-, la figura de Schönberg no es ajena de ningún modo al escenario. Como corresponde, este vínculo masculino se juega más en el campo simbólico que en el imaginario, propio del mundo femenino: Berg adopta el método prescripto por su maestro -el dodecafonismo- pero de una manera tan evocativa del antiguo mundo tonal como para bordear la paradoja. O la traición. Ninguna música ha podido sustentar jamás sus bondades en términos de su referencia externa -texto, escena, programa. biografía- pero hay una significación decisiva en el aparente anacronismo del Concierto, obra que al igual que todas las que integran el reducido aporte del compositor, ha sido analizada exhaustivamente. Berg rechaza el molde clásico del concierto y termina definiéndose por una trama tal vez más propia de un dispositivo por entonces no sólo anticuado sino denostado: el poema sinfónico.

Hay dos movimientos claramente divisibles en dos partes cada uno e intercomunicados entre sí por la estrategia de la recurrencia, propia del género El segundo incorpora una melodía folklórica… de la región de Carintia, enmarcada dentro de la danza rural austríaca por excelencia: el venerable ländler, cultivado por Schubert, Bruckner y Mahler.  El tercero instala, también a la manera mahleriana, una turbulencia signada por un motivo con ritmo de puntillo que los analistas clasificaron como señal de catástrofe. Lo que sería el movimiento final introduce otro entrañable signo mahleriano: la metáfora del consuelo. Se trata de  la cita de un coral de J.S.Bach, precisamente llamado Es ist genug (Ya es suficiente) tomado de la Cantata  60  (Oh, Eternidad, dí tu tonante palabra), que el propio Berg somete a dos magistrales variaciones y cuyas primeras cuatro notas corresponden a las últimas cuatro de la serie original. El sentido fúnebre del texto allí empleado por Bach, es objeto de una torsión por parte de Berg mediante la indicación “amoroso”. A partir de aquí, la música inicia un firme proceso de simplificación que realza la naturaleza tonal de la serie y, acaso, la intimidad más recóndita del alma berguiana”.

(*) Julio Palacio, Licenciado en música (especialidad composición) se graduó en la Facultad de Artes y Ciencias Musicales. Docente, director de orquesta, difusor y comentarista musical. Este material de consulta ha sido cedido por su viuda, Marta Lugo.

giphy

TEATRO ARGENTINO, Sala Alberto Ginastera, Octubre 2016, domingo 30 a las 18.30. CONCIERTO SINFÓNICO, Octavo programa del Ciclo Anual de la Orquesta Estable del Teatro Argentino 2016. Dirección musical: Carlos Vieu.

Primera parte: Concierto para violín y orquesta “A la memoria de un ángel” de Alban Berg. (Andante-allegro, Allegro-adagio). Solista: Nicolás Favero

 

 

Anuncios