Ligeti y su música

Nacido en 1923 de padres húngaros, en Diczöszentmárton (actual Târnarveni) en Transilvania, Rumania, György Ligeti (falleció en Viena en 2006) cursó estudios de composición en el Conservatorio de Kolozsvar y, de forma simultánea, en Budapest. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial pudo reanudar su preparación en la Academia de esa ciudad, donde se graduó y empezó a impartir armonía.

György Ligeti enciclopedia britanica
György Ligeti (Foto de Enciclopedia Británica)

Sus primeras composiciones, como las Seis bagatelas para quinteto de viento (1951-1953) y el Cuarteto para cuerdas Nº 1 Metamorfosis nocturnas (1953-1954) marcaron una sintonía con algunos trabajos de Alban Berg y Béla Bartók. En 1956, tras la invasión soviética a su país, Ligeti se trasladó a Viena, donde obtuvo la nacionalidad austríaca. Pronto empezó a experimentar con la música electrónica en el estudio de la West Deutsche Rundfunk, donde compuso Artikulation (1958) y Glissandi, y con nuevas formas orquestales en Apariciones (1959) y Atmósferas (1961), que supusieron un enorme éxito internacional.

En estas obras apareció por vez primera la “micropolifonía”, técnica compositiva ideada por el autor, que consiste en una evolución del sonido mediante ligeras variaciones irreversibles en la partitura. Además, la orquesta se divide en subconjuntos que progresan individualmente y por separado, que crean un entramado sonoro compacto y de una gran riqueza tímbrica.

 

La música de Ligeti se volvió conocida para el gran público, más allá del círculo de los especialistas, por la utilización que de ella hizo para integrar la banda sonora de sus películas el célebre cineasta Stanley Kubrick, como posteriormente lo hicieran otros directores cinematográficos de renombre, tales los casos de Martin Scorsese, Michael Mann y Tim Burton.

Con libreto de Michael Meschke (Alemania, 1931) y el propio compositor, basado en la obra del dramaturgo belga Michel de Ghelderode (1898-1962) La balade du grand macabre, los cimientos de la existencia musical de Le grand macabre  son la exploración de los límites del sonido y la búsqueda de mixturas rítmicas que acompañen de forma efectista al texto. A excepción de algunos pasajes de la partitura en los que el canto cobra un protagonismo superior, el resto es un permanente viaje de sonidos perfilados a dar matices cromáticos a la acción. En este sentido, las amplias conjugaciones musicales son variadas y maravillosas y prosiguen el eje de investigación que disparó Béla Bartók.

En 1965, tras el éxito de su Réquiem en Suecia, Ligeti tuvo el encargo para escribir una ópera destinada al teatro de Estocolmo. En principio, influenciado por los trabajos del compositor argentino Mauricio Kagel (1931-2008), evaluó la posibilidad de encaminarse en su concepto de “anti-ópera”, y en una versión extendida, quizás, de algo semejante a sus Aventures.

Sin embargo, prescindió de textos abstractos sobre los que inició la tarea en favor de una acción más realista y un relato inteligible. En su propio testimonio, dejó de estar atraído en componer una “anti-ópera” para proponerse crear en una “anti-anti-ópera”.

En este trabajo Ligeti ahondó en un gusto por lo sobrenatural, una tendencia al absurdo. Escrita en 1934, La balade du grand macabre es una más de estas historias en el límite entre lo tenebroso y lo ridículo: “Vivimos en tiempos crepusculares, donde se acumulan las tinieblas y crecen la fiebre y la locura”, declaró en su momento Michel de Ghelderode. El libreto enarbola un lenguaje crudo, escatológico, repleto de obscenidades. En el fondo exhibe, con evidencia, el miedo de la muerte, pero la desafía con humor y placer, como algo inevitable y con una carcajada de los tiranos que se jactan de los conflictos que ellos mismos anuncian y provocan.

El lenguaje musical es la síntesis de la evolución que inició el compositor al dejar Hungría. Le grand macabre es una ópera fuerte, en la que su belleza surge del exceso, del humor negro y de la abolición a las convenciones.

El estreno tuvo lugar en el Teatro Real de Estocolmo el 12 de abril de 1978 cantada en sueco. La versión definitiva data de 1996 y llegó a escena en el Festival de Salzburgo el 28 julio 1997 en idioma inglés.

 

Por Marcos Napoli.
(*) Periodista y docente graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Desde 1987 trabaja en el Teatro Argentino La Plata, está a cargo del Archivo Histórico y es el editor responsable de los contenidos de los programas de mano de ese coliseo.

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